Sanación y Espiritualidad


Cuando hablamos de sanación hablamos básicamente de liberación de memorias emocionales que están causando estrés o problemas en el organismo físico.

¿Cómo se puede hacer la liberación de estas memorias?

En primer lugar es importante comprender de dónde proceden estas memorias que hacen que nuestras emociones sean retenidas causando un sobresfuerzo a nuestro cuerpo. Estas memorias proceden de cualquier experiencia traumática que hayamos tenido. Una experiencia traumática es una situación que hemos vivido pero no hemos podido comprender. Por ejemplo cuando un bebé nace y le pegan para que llore. El bebé no tiene el conocimiento necesario para comprender esta situación, no sabe por qué le pegan. Así pues, no puede procesar esta experiencia y almacena esta memoria en el inconsciente. ¿Qué es lo que hacemos entonces con una experiencia así? La mente elabora una explicación adaptada a su nivel de desarrollo y el dolor emocional es almacenado en el cuerpo reprimiendo la emoción. A la explicación elaborada la llamamos mentira personal, es un pensamiento negativo sobre uno mismo o sobre el mundo que nos permite entender algo que no podemos entender. Por ejemplo, el bebé pensará: “soy malo” o “no soy querido”, por eso me pegan. Este pensamiento quedará en el inconsciente conectado con la experiencia y la emoción, y este complejo es lo que llamamos trauma o memoria traumática.

La mayoría de nuestras experiencias traumáticas proceden del periodo de la gestación, el parto y los primeros meses de vida. A medida que estas experiencias suceden y se acumulan en el inconsciente se va creando un sistema psicológico de protección que hace que como individuos nos sintamos cada vez más desconectados de nosotros mismos y de la vida.

Cuando queremos liberar estas memorias traumáticas necesitamos hacer el proceso inverso, es decir, volver a conectarnos con la fuente de la vida para que esta permita las aperturas y procesos que permiten la liberación de estas memorias. En Renacimiento esta conexión es restituida a través de la respiración consciente conectada, la cual permite el flujo natural de la energía a través del organismo.

De alguna manera cada vez que nos abrimos a la vida estamos permitiendo que nuestra mente y nuestro cuerpo se sanen, y cada vez que nos sanamos recuperamos y potenciamos nuestra conexión con la vida. Aquí “vida” también significa energía o espíritu. Esto es lo que es el Espíritu, energía con inteligencia propia.

El Renacimiento es un proceso por el cual realizamos esta conexión de forma consciente y consistente con nuestro propio proceso. Es por ello que el Renacimiento es una técnica espiritual, es una forma de yoga. En realidad cualquier técnica de sanación requiere del mismo principio para poder funcionar, pues lo que sana es la conexión con el espíritu o la apertura a la vida misma.

A veces esta situación se da de manera espontánea, la vida nos invita a sanarnos de formas diferentes, nos toca o nos susurra para que hagamos el cambio que nos hará felices. Cuando esto sucede a veces podemos vivirlo como una crisis, una etapa de malestar o sufrimiento. Sin embargo este malestar no procede de fuera sino de nosotros mismos. Cuando la vida nos susurra de esa manera las barreras que mantienen nuestras memorias traumáticas en el inconsciente se abren y empezamos a tener contacto con esta parte de nosotros, que obviamente se siente mal y sufre.

Nuestra mente consciente está acostumbrada a tapar este material y mantenerlo en silencio, y cuando estas memorias afloran suele haber una tendencia a intentar reprimirlas de diferentes maneras. Estos son mecanismos de protección de la mente, y es importante comprenderlos para permitir que estas memorias puedan salir a la superficie.  Cuando más relajados y conscientes estamos más fácilmente pueden encontrar estas memorias dolorosas su liberación.

¿Cuál es el resultado de la liberación de estas memorias? Hay muchos efectos positivos en ello. En primer lugar el cuerpo ya no necesita emplear energía extra en retener un material emocional que nos perjudica, lo cual le permite recuperar su equilibrio y salud física. Pero lo más importante es que volvemos a sentirnos conectados con la vida, ahora a un nivel más profundo y consciente.

El proceso de sanación es como un diálogo con la divinidad o con nuestra propia naturaleza interior, que nos permite comprender y abrirnos paso a paso, desarrollar nuestro potencial, perdonar y liberar todo lo que no necesitamos.
En Renacimiento hacemos este proceso de forma consciente utilizando las técnicas más adecuadas, y por lo tanto lo hacemos también de la forma más eficaz y menos molesta posible. Al hacer este proceso de manera consciente también evitamos sufrimiento y experiencias dolorosas que nos obligan a sanar nuestra mente y nuestro cuerpo. Y permitimos que nuestro cuerpo se libere a tiempo de un material que puede generar todo tipo de desequilibrios orgánicos.

Siempre es una maravillosa sorpresa cada vez que consigues sanar algo importante comprender que estás más cerca de tu divinidad natural y de la vida, y al mismo tiempo te sientes más normal, más completamente humano y más abierto a todos los aspectos de tu ser para poder experimentarte de forma plena.